ROL DE LA REHABILITACIÓN DE PISO PÉLVICO EN DISFUNCIONES SEXUALES Y EMBARAZO

La disfunción sexual se considera un problema de salud pública y se define como la alteración en el deseo sexual y los cambios psicofisiológicos que caracterizan la respuesta sexual y causan dificultad interpersonal y una marcada angustia que pueden afectar la calidad de vida.
Se estima que la incidencia de disfunción sexual oscila entre el 19 y el 50% de la población, con una mayor incidencia en mujeres (43%) que en hombres (31%). En algunos estudios se informa que la incidencia de disfunción sexual se eleva a aproximadamente 63 a 93% de todas las mujeres embarazadas. Aproximadamente el 90% de las mujeres declaran que al reanudar la actividad sexual 6 semanas después del parto, se estimó que un 83% experimentan problemas sexuales en los primeros 3 meses y el 64% en los primeros 6 meses posteriores al nacimiento.
Entre los diversos factores asociados con la disfunción sexual (como la falta de sueño, la lactancia materna, la fatiga, etc.) la pérdida de la fuerza muscular del piso pélvico es uno de los cambios físicos importantes que ocurren en el período posparto y que pueden presentarse incluso años después. Esto puede provocar dolor pélvico, incontinencia urinaria, cistocele, rectocele y falta de satisfacción sexual. Tener una fuerza muscular en el piso pélvico es importante para la excitación genital y el orgasmo. Los músculos débiles pueden no proporcionar una estimulación y excitación adecuadas, lo que dificulta el potencial orgásmico.
Dentro de los tratamiento se encuentra la kinesiología pelviperineal, que ha propuesto que el entrenamiento del piso pélvico contribuye a aumentar el flujo de sangre a la pelvis y mejora la receptividad y capacidad de respuesta vaginal y del clítoris, brindando placer durante el coito.
Algunos estudios han demostrado que los músculos fuertes del piso pélvico pueden estar asociados con mejores potenciales orgásmicos y de excitación, deseo y lubricación vaginal. La frecuencia recomendada de ejercicios de piso pélvico varía de dos a tres veces por semana durante un período de hasta 3 meses, una cantidad de tiempo necesaria para obtener la hipertrofia mínima y, por consiguiente, la fuerza muscular. Siempre guiada por un kinesiólogo especialista en piso pélvico.
Hasta la fecha, existe un consenso internacional de que el entrenamiento muscular del suelo pélvico debe ser el tratamiento de primera línea para la incontinencia urinaria de esfuerzo y el prolapso de órganos pélvicos.
Sin embargo, no existe consenso sobre la prevención o el tratamiento de los síntomas relacionados con la disfunción sexual femenina, pero según nuestra experiencia alivia el dolor pélvico, dolor durante las relaciones sexuales y mejorar la percepción y conciencia de tus órganos sexuales.